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¿Qué es Farmear Aura? La tendencia viral desde la Psicología Social

Actualizado: 20 ago

Seguramente, en los últimos días has visto vídeos en los que varias personas realizan gestos, pronuncian frases o lanzan gritos aparentemente sin sentido, como si participaran en una coreografía caótica que una multitud a su alrededor observa y aplaude. Son las Batallas de Farmear Aura, una tendencia que ha encontrado en las redes sociales el escenario perfecto para viralizarse.


Desde Psicología del Talento vamos a analizar, paso a paso, qué significa Farmear Aura y qué procesos psicosociales pueden ayudarnos a entender por qué esta tendencia resulta especialmente atractiva entre los jóvenes.


Puedes ver qué son las Batallas de Farmear Aura en este vídeo

Batalla de Farmear Aura generada por IA

¿Qué significa Farmear Aura?


Para entender qué significa Farmear Aura, primero tenemos que separar los dos términos que forman la expresión. Ambos proceden de contextos especialmente próximos a las generaciones más jóvenes.


Farmear. El término procede del mundo gamer, de los videojuegos. Hace referencia a realizar determinadas acciones, generalmente de manera repetitiva, para acumular recursos, experiencia u otras ventajas que permitan progresar. Un jugador puede, por ejemplo, detener momentáneamente el avance de la historia para derrotar enemigos y conseguir puntos de experiencia con los que fortalecer a su personaje.


Aura. En la jerga de internet, tener aura se utiliza para atribuir a alguien una especie de carisma, presencia o magnetismo social. Una persona puede ganar aura después de realizar algo especialmente llamativo, seguro, inesperado o admirable. Del mismo modo, puede perderla cuando protagoniza una situación considerada ridícula o poco favorecedora. Es un medidor del reconocimiento vs ridículo de la persona.


Farmear en videojuegos

Al unir ambos conceptos aparece una metáfora muy propia de la cultura digital: si en un videojuego podemos acumular experiencia, en nuestra vida social podemos acumular aura.

Farmear aura sería, por tanto, realizar acciones que incrementen la percepción de carisma o estatus que los demás atribuyen a una persona.


Batallas de Farmear Aura, ¿cómo funcionan?


En las batallas de farmear aura, dos o más jóvenes se enfrentan por turnos realizando movimientos, frases, gestos o sonidos con los que intentan proyectar carisma. No necesariamente tienen que resultar coherentes. De hecho, buena parte de la gracia está precisamente en lo contrario.


El gesto puede ser absurdo. La frase puede no tener ningún sentido. El movimiento puede resultar completamente inesperado. Lo importante es cómo se ejecuta.


Uno de los elementos que caracteriza estas batallas es la aparente seguridad con la que se realiza algo que, fuera de ese contexto, podría resultar ridículo. La persona actúa como si aquello que está haciendo fuera absolutamente natural y el público responde: grita, ríe, aplaude y reconoce la actuación.


Y ahí aparece un elemento fundamental para entender el fenómeno desde la Psicología Social: el aura no se decide individualmente; necesita ser reconocida por los demás.


Farmear Aura desde la Psicología Social


Farmear Aura es un fenómeno especialmente interesante desde la Psicología Social porque difícilmente puede existir sin otras personas.


Las batallas necesitan espectadores. Es el público quien reacciona ante cada participante y quien, de alguna manera, determina quién está ganando. Pero también interviene la Psicología del Desarrollo: tampoco parece casual que la expresión y buena parte de estos comportamientos hayan encontrado un terreno especialmente fértil entre adolescentes y jóvenes.


¿Se puede acumular carisma?


La expresión Farmear Aura plantea una idea curiosa: tratar el carisma como si fueran puntos que pudiéramos acumular.


El carisma lleva décadas siendo objeto de estudio, especialmente dentro de la investigación sobre liderazgo. Una de las grandes preguntas ha sido qué hace que determinadas personas sean percibidas como especialmente influyentes, atractivas o capaces de movilizar a los demás.


Sin embargo, conviene introducir un matiz importante: el carisma no es simplemente una propiedad que una persona posee de manera innata e independiente de los demás. Desde una perspectiva psicosocial, también puede entenderse como una atribución que los seguidores u observadores realizan sobre una persona a partir de su comportamiento, del contexto y de la interpretación que hacen de ella.


Esta idea fue estudiada experimentalmente por Shamir (1992), quien analizó cómo las personas atribuyen influencia y carisma a un líder. Sus resultados mostraron que estas atribuciones no dependen únicamente de las características del líder, sino también de cómo los observadores interpretan su comportamiento y los resultados asociados a él.


Esta distinción resulta especialmente interesante para entender el concepto de aura.

Porque el aura, igual que el carisma, necesita a los demás.


Persona hablando ante una gran audiencia

No basta con considerar que uno mismo tiene aura. Alguien tiene que reconocerla. En las batallas ocurre exactamente eso. Los movimientos, sonidos y frases buscan provocar una reacción en quienes observan. El aplauso, el grito, la risa o la aprobación funcionan como señales públicas de reconocimiento. Podríamos decir que, metafóricamente, el público lleva el marcador del aura.


La seguridad: hagas lo que hagas, hazlo con convicción


Hay otro elemento especialmente llamativo: la seguridad con la que los participantes ejecutan comportamientos deliberadamente absurdos. Y ahí encontramos una contradicción.


Un gesto extraño puede exponernos al ridículo. Sin embargo, realizar exactamente ese mismo gesto con absoluta convicción puede modificar la interpretación que los demás hacen de él. Lo relevante no es únicamente qué hace la persona, sino también cómo lo hace y qué comunica con ello. Y es que en el carisma, aunque se atribuya por otras personas, también hay una parte en el que la propia persona puede contribuir: para tener carisma es importante la seguridad y la autoconfianza.


La seguridad mostrada puede convertirse así en una señal que los observadores utilizan para interpretar el comportamiento. Lo que podría resultar incómodo o ridículo adquiere otro significado cuando quien lo ejecuta parece completamente convencido de sí mismo.

De ahí podríamos extraer una de las reglas no escritas de estas batallas: Hagas lo que hagas, hazlo con convicción.


Lo importante no es el comportamiento, sino la seguridad detrás. En estas batallas, contra más absurdo pero con mayor seguridad te muestres, más farmeas aura. Precisamente porque el comportamiento resulta surrealista, mantener la seguridad mientras se realiza puede hacer todavía más visible la confianza que proyecta la persona.


Farmear aura, reconocimiento e identidad


Hay una segunda perspectiva especialmente útil para entender por qué esta tendencia conecta con adolescentes y jóvenes: la Psicología del Desarrollo.


La adolescencia es un periodo especialmente relevante para la construcción de la identidad. Durante estos años adquieren un peso considerable las relaciones con los iguales, los grupos de pertenencia y la información que recibimos de los demás acerca de quiénes somos.


Pero hay algo todavía más interesante: no se han popularizado únicamente vídeos individuales. Se han convertido en batallas. Es decir, en competiciones públicas en las que varias personas intentan obtener mayor reconocimiento que las demás. Y esto nos lleva directamente al estatus.


Pertenecer al grupo no siempre es suficiente


Durante la adolescencia y la juventud, los grupos son importantes para explorar quiénes somos. Probablemente todos recordemos algún momento en el que intentamos identificarnos con un determinado grupo, una estética, una afición, una tribu urbana o incluso una figura pública. Pero pertenecer no es el único proceso que se produce dentro de un grupo.


Una vez dentro, también podemos intentar diferenciarnos y obtener reconocimiento. Lo hemos observado históricamente en numerosas culturas juveniles. Quien forma parte de un colectivo puede intentar representar especialmente bien aquello que define al grupo: vestir de determinada manera, conocer mejor sus códigos, adoptar sus símbolos o llevar más lejos los comportamientos que lo caracterizan.


Queremos ser iguales a los demás porque eso nos permite pertenecer, pero al mismo tiempo podemos querer destacar entre esos iguales porque eso nos proporciona estatus. Nos permite ser quién mejor represente el colectivo en el que estamos y eso, nos da reconocimiento entre los iguales y estatus.


Es una paradoja muy humana: queremos ser uno más y, al mismo tiempo, queremos ser especiales.


Las batallas de Farmear Aura ofrecen un escenario casi literal para hacerlo. Los participantes comparten códigos, lenguaje y reglas, pero compiten para determinar quién consigue mayor reconocimiento. Desde esta perspectiva, Farmear Aura no es únicamente hacer gestos absurdos delante de una cámara. También puede interpretarse como una forma contemporánea de negociar pertenencia, identidad y estatus social.


Batallas de Farmear Aura hechas con IA

En realidad, llevamos toda la vida Farmeando Aura


Aunque las batallas puedan resultarnos extrañas —e incluso provocar cierto rechazo cuando las observamos desde fuera—, los procesos psicológicos que contienen son muy habituales.


Buscar pertenecer a un grupo, construir una identidad, causar una determinada impresión y obtener reconocimiento de los demás son fenómenos muy anteriores a TikTok, Instagram o cualquier otra red social.


Lo novedoso es el escenario en el que ocurren y la escala que pueden alcanzar.


Antes, muchas demostraciones de estatus quedaban limitadas al grupo de amigos, la clase, el instituto, el barrio. Las redes sociales han ampliado enormemente ese público potencial. Una conducta que antes habría sido observada por veinte personas puede ser vista, evaluada, compartida y reinterpretada por miles o millones. Eso puede amplificar el reconocimiento, pero también la exposición.


Y quizá aquí aparezca la parte más interesante del fenómeno.


Resulta fácil observar estas batallas desde el sofá y pensar que nosotros nunca haríamos algo parecido. Pero mientras hacemos scroll, vemos vídeos, damos me gusta, compartimos, comentamos o decidimos quién nos parece interesante y quién no, también formamos parte del público que distribuye reconocimiento.


Y cuando publicamos una fotografía cuidadosamente escogida, compartimos un logro profesional, escribimos una opinión esperando repercusión o comprobamos cuántas personas han reaccionado a nuestra última publicación, quizá nosotros también estemos haciendo algo parecido.


Solo que lo hacemos con otros códigos. Puede que no lancemos un grito extraño ni ejecutemos un movimiento surrealista delante de una multitud. Pero, de una forma mucho más discreta buscamos reconocimiento, quizá todos llevemos años farmeando aura.




Todas las imágenes presentadas son recreaciones hechas con IA para proteger la huella digital de las personas.


Referencias


Shamir, B. (1992). Attribution of influence and charisma to the leader: The romance of leadership revisited. Journal of Applied Social Psychology, 22(5), 386–407. https://doi.org/10.1111/j.1559-1816.1992.tb01546.x

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